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Odio tener algo y saber que tarde o temprano lo perderé. Siempre que pierdo algo me doy cuenta de cuanto lo necesito….
Odio tener algo y saber que tarde o temprano lo perderé. Siempre que pierdo algo me doy cuenta de cuanto lo necesito….
Después de dos meses sin actualizar, y habiendo vivido unos de los mejores veranos de mi vida, en poco tiempo estoy
De vuelta
Gracias a los que todavía seguís entrando por aquí
Ya estoy en casa. Después de una odisea de viaje, llegué hace una semana, justo hoy. He preferido estar unos días por aquí, antes de escribir como ha sido la vuelta.
La última semana la pasé en San Diego, y como ya dije, me encantó haber elegido aquella ciudad para pasar mi última semana de la aventura que me llevó 6 meses a California. De siete días que estuve, 5 los pasé en la playa. La última noche fui a ver a Los Padres, el equipo de Baseball de la ciudad, y me aburrí muchísimo. Como le pueden llamar deporte a eso? Mi pregunta durante las más de 3 horas que duró el partido…
El día siguiente me levanté a las 6:30 de la mañana, desayuno rápido y directo para mi estación de autobuses preferidos, GreynHound. Viajecito horrible a Los Angeles, descubriendo lo nuevo de Editors y disfrutando aún más de Arcade Fire.
En LA el autobús nos deja en un barrio bastante pobre, lo que ya va siendo una costumbre con esta gente. Decido que no puedo salir de allí y ponerme a buscar un autobús de línea que me lleve hasta el aeropuerto, así que preguntando por allí me explican que puedo llamar a un shuttle desde un teléfono rojo que hay en una esquina. Una chica muy amable me comenta que en una hora me pasarán a buscar por la estación. No me importa esperar porque aún faltan como 9 horas para salga mi avión. Llega una furgoneta azul (o era amarilla) que me recoge, y hacemos ruta por LA recogiendo a otros pasajeros que también se dirigen a LAX. Después de una hora y media, por fin, llegamos, y después de una broma del conductor que quería propina por algo que no se merecía, me voy para el mostrador de British Air. Gran cola la que me esperaba, pero yo seguía tranquilo porque era la una y mi avión no salía hasta las diez. Pero como en esta vida no sabes que puede pasar en los siguientes 5 minutos, al llegar al mostrador la chica me dice que mi vuelo saldrá con retraso, como mínimo unos 20 minutos, y que por lo tanto perderé la conexión en Londres. Lo único que puedo hacer es arriesgarme y que me ponga en standby en el siguiente que sale para Europa. Al final, después de dar unas cuentas vueltas consigo poder entrar en el avión de las tres de la tarde, unas siete horas de lo previsto.
Del vuelo no hay mucho que contar. Viendo pelis, durmiendo poco y comiendo bastante bien.
Una vez que aterrizamos en Londres me entero que mi vuelo para Barcelona se ha cancelado porque hay muy pocos pasajeros, y que me tendrán que recolocar en otro. Consigo volar para casa después de seis horas esperando. Y al llegar a Barcelona, pasa lo que ya me esperaba, después de tantos cambios de vuelo. La maleta no aparece. Espero, espero y espero. Cuando la cinta se vacía y nos quedamos cuatro gatos con cara de pocos amigos me doy cuenta que acabo de entrar en las estadísticas de las maletas perdidas y/o extraviadas. Pongo la reclamación pertinente y la chica me dice que no me preocupe que debe estar en Londres y que llegará el día siguiente. Hoy, una semana después, todavía no ha aparecido.
Y ese fui mi viaje. Una odisea. Más de 27 horas desde el momento que dejé el hostel en San Diego hasta que llegué a casa.
Esta semana se ha pasado muy rápido. Los primeros días bastante descolocado por el cambio tan radical, y sobretodo me ha afectado bastante el jet-lak. A días de hoy sigo sin poderme ir a dormir antes de las 3, aunque me obligo a levantarme temprano.
He visto a mucha gente ya, y cuando los tienes delante te das cuentas de cuanto los has echado de menos. Aunque hoy en día con el email y con skype se lleva bastante bien, no es lo mismo. Algo parecido me ha pasado con la comida. Que mal he comido y cuanto se echa de menos nuestra dieta. El viernes fuimos a cenar a un sito de tapeo, y casi lloraba al comerme un trozo de pan con tomate con jamón.
Volver ha sido más fácil de lo que me esperaba, aunque sigo teniendo mis momentos de perdida, y de recordar todo aquello con nostalgia. De todas maneras ahora mismo me apetece estar por aquí una buena temporada y más adelante ya veremos. Por lo pronto, lo principal es buscar trabajo, aunque siendo julio es muy mala época. Con la calma
Hacer algo como lo que yo he hecho, es totalmente recomendable para todo el mundo. Aprendes de ti mismo, ves mundo, aprendes un idioma hoy tan importante como el inglés, etc. Como ya he dicho mil veces, con ciertas edades, tendría que ser obligatorio. Hace que la persona crezca interiormente de una manera muy diferente de lo que lo hace si no sale de su entorno. Aunque para hacerlo hay que tener ganas y sobretodo dinero.
PD. La maleta ha llegado. Sucia, medio rota, pero ha llegado. Y por lo que he visto en un primer reconocimiento, con todo dentro.
HOME SWEET HOME
“Casi 3 meses aquí. Y al final, como no, uno entra en una rutina. Me siento bien. Estoy feliz, y por ahora, con pocas ganas de irme. Justo ahora llego al ecuador de mi aventura. Estoy en lo alto de una montañana rusa, en lo más alto, desde donde veo todo lo recorrido, y lo que me queda. Tengo algo de vértigo ya que desde aquí ya veo el final, cosa que antes no pasaba. Desde lo alto ya veo julio. Está allá a lo lejos, pero lo veo. Y a partir de ahora empezamos a descontar. Quizá es pronto para pensar así. Quedan 3 meses por delante”
Este fue el único post que colgué en todo marzo. Como podéis leer aún me quedaban 3 meses para que llegase el día de mañana. Ya estaba totalmente “acoplado” a la vida de Santa Barbara y los días iban pasando sin las mismas novedades que los dos primeros meses.
Creo que una de las fotos más representativas de como estaba por aquel entonces (parece que hable de hace 10 años, cuando en realidad sólo han pasado 3 meses) es la siguiente. Nos la hicimos ya entrada la noche, después de haber estado toda la tarde con las tablas. Mi vida se reducía prácticamente a estudiar y a hacer surf…Quién no estaría feliz con una vida así?
El mes de febrero fue el mes donde me acabé de aclimatar. Después de pasar un primer mes complicado en la universidad, en febrero empecé a enterarme más o menos de las clases, aunque todavía se me escapaban bastantes cosas.
En febrero ya me había comprado tabla y solíamos ir casi todos los días a surfear. Empezaba a ver quién serían mis amigos por aquí hasta el día que me fuese. Me encontraba muy a gusto en Santa Barbara y tenía pesadillas con el día que me tocase volver a casa en Julio. No me imaginaba que el tiempo pasaría tan rápido. Veía julio muy, muy lejano. Todavía no echaba de menos las pequeñas cosas que empezaron a florecer a los pocos meses. Echaba de menos a mi gente, pero no con la intensidad que lo hago ahora.
La foto más representativa de ese mes es la siguiente
Habíamos planeado un fin de semana largo en San Francisco, pero al final no pudimos ir. Para compensar nos fuimos a Los Angeles. La foto es nada más llegar a la gran ciudad, la primera vez de tantas que vendrían. Me llevé una mala impresión de la ciudad tantas veces mitificada. Como decía, después de haber ido una decena de veces, sigo sin haberle encontrado la gracia. Grande, sucia, y sobretodo peligrosa, Los Angeles se me queda grande. Un poco como la sensación que tengo al ver esta foto, donde yo aparezco pequeño, justo delante del cartel gigante del Ipod. Todo en este país se hace a lo grande…No están para minucias.
Desde que llegué a los Estados Unidos he hecho unas 2200 fotos. Si las dividimos en los 6 meses que llevo, sale una media de 366′6 periódico mensuales. He pensado que estaría bien colgar aquí en el blog la que para mí es la más representativa de cada uno de los meses, la que significa algo más que una más en el montón de las 2200.
Empecemos por la del mes de Enero
Esta foto la hice en Rincón, en la primera puesta de sol de tantas que vería en el Pacífico. Llevaría como mucho uno o dos días por Santa Barbara y recuerdo que Marta me había pasado a recoger por la mañana en coche y por la tarde fuimos a esta playa, una de las mejores de la zona para hacer surf. Recuerdo estar todavía algo atontado por las horas del viaje y por el Jetlag. Ante mí se habría un gran camino de 6 meses. En ese tiempo podría pasar cualquier cosa, pero con puestas de sol como la de la foto, era fácil que lo que acababa de empezar fuese una de las mejores experiencias de mi vida.
Aún puedo oir el “ding” que hizo el sol al tocar con el mar. Fue imperceptible para el resto de mortales que estaban en aquel momento en la playa, pero Marta y yo lo pudimos oir perfectamente
Parece que han pasado años en vez de meses.
Cuando llegué ayer a San Diego, dejé las cosas en el hostel, y me fui para la playa. Serían sobre las 7 de la tarde. Al llegar allí me pregunté por qué me he ido un mes a la otra costa, a patearme ciudades. Fue un primer pensamiento, porque después encontré mil razones para haberlo hecho. Pero de entrada, como estar por California, nada.
Desde la última vez que escribí parece como que han pasado miles de cosas. Y eso que fue hace unos 10 días.
Dejé Washington la noche del lunes. El viaje desde allí hasta Bostón una odisea. Mi querida compañía Greyhound es una verguenza. Mi autobus salía sobre las 12:30 de la noche, y yo estaba como el 10º de la cola. Llegó el autocar q nos tenía que llevar a Boston bastante lleno, ya que venía de otra ciudad. Pues como sólo quedaban 5 plazas disponibles, el resto nos quedamos en “tierra” hasta el siguiente, que era a las 2. En el de las 2 conseguí entrar, pero os podéis imaginar toda la gente que se volvió a quedar fuera, hasta el siguiente. Parece ser que es algo normal, que es como funciona esta compañía. Por suerte llegué a NY a tiempo para coger el que me tenía que llevar hasta Boston. Al final, más de 12 horas después, llegaba al hostel.
En Bostón los días se pasaron rápido. Estuve visitando la ciudad con Ruth, una chica alemana. Bostón es la ciudad que más me ha gustado de la costa este, después de haber visitado New York, Washington DC, y Philaldephia. Tiene la magia que al resto le falta. Tiene partes europeas, muy inglesas. Nos pateamos el centro de la ciudad de cabo a rabo. Cada día acababa muerto de tanto caminar, pero no podíamos romper la tradición que Boston hay que verlo a pata. La única nota negativa de mi estancia allí fue que coincidí en la habitación, donde dormíamos 6 personas, con un subnormal que no tenía educación ni la había conocido. Cada día, cuando él llegaba de madrugada, nos esterábamos todos. No tenía ningún respeto por el resto. Y encima me soltó que sino sabía que estaba durmiendo en un hostel, que si quería silencio, que me fuese a un hotel. Sin palabras. Por suerte, el resto fue muy bueno como para estropear mis días allí.
El sábado por la mañana me fui para NYC con el autocar de los chinos. No se si todavía he explicado lo que es el “autocar chinatown”, pero es de las mejores cosas que he descubierto. Viaja de una ciudad a otra, pero con la particularidad que son compañías de chinos para chinos, aunque podamos ir el resto. El 90% son chinos. Y como no, sale de Chinatown, y llega a Chinatown. Aquí, todas las grandes ciudades tienen Chinatown. Lo mejor de todo es que es muy barato, como un 50% menos que las demás, y por lo que he comprobado, más o menos lo mismo. Bueno, estos son más puntuales. Pues eso, que acompañado y rodeado de chinos llegué a chinatown en NY. Desde allí me recorrí la ciudad bajo tierra, en subway, para ir al hostel donde tenía 2 noches reservadas. El lugar no era el mejor lugar de Manhattan, porque estaba en la 173th. Para que os hagais una idea, a partir de la 109th empieza Harlem. Pero al llegar allí vi que no era para tanto. Es un barrio de Puertoriqueños. Una comunidad hispana que vive y trabaja en ese barrio. Estuve dos días por allí y no tuve ningún problema. La gente que conocí en el supermercado y en la lavanderia son gente trabajadora que un día dejaron su pais para poder conseguir el sueño americano. Algunos están a mitad del camino, y algunos acaban de empezarlo. Cuántos llegaran a conseguirlo es una incognita, pero yo diría que pocos.
En NY tuve los mejores días en la ciudad de las cuatro veces que la he visitado. Justo el día que llegué, tuve una hora para ducharme, y volver a recorrerme la gran manzana bajo tierra, para ir al sur de Manhattan, donde tenía una cena. La cena era para celebrar San Joan. La última vez que escribí por aquí, tenía pensado , como ya dije, ponerme en contacto con alguna asociación de catalanes y poder celebrar el San Joan de la manera más tradicional posible, aunque estuviese en la otra parte del mundo. Pues nada más fácil, ya que Jordi, un amigo de Barcelona, había hecho el trabajo por mí. Jordi y Isis se han venido a pasar un añito a los states. Y justo llegaron el viernes. Nos encontramos en la puerta del restaurante donde era la cena 24 horas después de que hubiesen llegado a la ciudad. Mis sensaciones eran especiales ya que era con las primera personas conocidas de Barcelona que me encuentro por aquí después de estos 6 meses. Además también porque ellos justo ahora empiezan su “aventura”, cuando yo la estoy practicamente acabando. La vida son ciclos, y ellos están en uno, y yo en otro. Espero que les vaya muy bien, y que consigan cumplir todos sus objetivos. California les espera dentro de unos meses.
Bueno, a lo que íbamos. La cena estuvo bien por estar rodeados de catalanes, pero un auténtico timo tanto a nivel de la comida que nos sirvieron, como de precio. Pero como seguimos teniendo la suerte que siempre nos acompaña, se hizo el sorteo de una cena en un restaurante catalán de NY y nos tocó a nosotros. El importe a gastar es de 100 dolares. Al día siguiente fuimos pero aún estaba cerrado. Espero que Jordi y Isis disfruten de la cenita cuando puedan ir.
Los dos días pasarón rápido y pronto me vi en el aeropuerto de NY para volver a California. Pensé que todo sería tan fácil como cuando fui para allá, pero estaba muy equivocado. 5 horas de retraso en el avión de Chicago hicieron que llegase a LA a las 2 de la madrugada. Cuando recogí la maleta me la habían abierto y me habían robado unas cuantas cosas, entre ellas el cargador de la cámara y el cable para pasar las fotos al ordenador. Supongo que al estar tanto tiempo esperando para salir, los que se encargan de los equipajes tuvieron tiempo de hacer de las suyas, porque además no fui el único. Podría haber sido peor, porque yo ya temía que no apareciese.
En Los Angeles lo único que hice fue dormir, y mal, ya que llegué a las mil, y que mi autocar para aquí salía pronto. 3 horas de viaje y por fin en San Diego. Y en estas primeras 24 horas aquí, poca cosa. Playa, playa, playa. Hoy pensaba alquilar una tabla, pero las olas no acompañaban. Esperemos que la cosa mejore. La anécdota del día es que me he quemado la planta de los pies. Ahora nos vamos otra vez para allá, unos a jugar a volley y otros a ver la puesta de sol, que en el Pacífico es increible. Desde el hostel tenemos la playa a 20 minutos. Un paseo agradable. El hostel mejor imposible. Creo que es el mejor en el que he estado en este mes. Y el más barato. Es una pena pero dentro de 2 días me tengo que cambiar e irme a otro ya que aquí no tienen sitio para el fin de semana. Después ya veremos si vuelvo, aunque no creo, porque no tengo ganas de ir cargando con maletas de un sitio a otro.
Al llegar a California el lunes tuve la sensación que llegaba a “casa”. Y eso que sólo llevo 6 meses aquí. No me quiero imaginar lo que pasará cuando el avión aterrice dentro de unos días en el Prat. Será especial. Diferentes sensaciones en el mismo segundo. Tristeza, alegría, incertidumbre, tranquilidad, añoranza…Pero sobretodo estaré contento por lo vivido y por llegar a casa con la maleta llenísima de buenos momentos. Que 6 meses tan grandes!
Ocean Beach - San Diego (la puesta del sol de dentro de 2 horas)
Mañana hará una semana que llegué a Washington. La ciudad me ha sorprendido en todos los aspectos. Es una gran ciudad. Puedes pasarte días visitando museos, o el capitolio, donde se deciden algunas de las cosas que pasarán a afectar a los habitantes de nuestro planeta. Suena cómico, pero es real.Estuvimos en las 2 cámaras, tanto la cámara de los representates como el senado, donde se discuten las leyes y actos de este pais, y pensé precisamente eso, que era cómico que entre aquellas paredes se decidan las vidas de tantas personas
Hay una cantidad de gente impresionante. Y la vida nocturna es de lo más extraña. Los bares están llenos los 7 días de la semana. Supongo que alguien trabajará, pero hay muchos que no lo hacen, y si lo hacen, lo hacen con resaca.
Llegué aquí el lunes pasado. Venía desde Philadelphia, otra de las ciudades que me sorprendió gratamente. Me vine para aquí con Andrew, el chico Australiano. Y hasta ayer que se fue, hemos estado por aquí los dos. Como decía antes, Washington es una ciudad para patearte museos. Los hay para todos los gustos. Y en ninguno de los que he estado, sales defraudado. Los americanos tienen un par de cosillas que hacen bien, y una son los museos. Los tienen tan bien preparados que la media es estar unas seis horas en cada uno. Y claro, después de estar seis horas andando, parando, andando, parando, acabas el día reventado. Pero no contentos con eso, hemos salido casi todas las noches. El aperitivo un par de ellas han sido los partidos de la final de la NBA, que aunque más aburridos que otros años, verlos aquí era una ocasión única. Al llegar cada noche al hostel, estaba rendido. Y creo que es lo mejor, porque cuando duermes en un hostel, y en tu habitación durmen 9 personas más, lo mejor que te puede pasar es subirte a tu cama (en este hostel duermo en la litera de arriba) y dormirte pronto. Haciéndolo evitarás oir más de un ruido desagradable…
Hoy es mi última noche aquí. Mañana por la noche, de madrugada, salgo para Bostón. Me esperan 11 horas de autocar, más concretamente en los cómodos y confortables autocares de la Greyhound. Para los que hayan viajado con esta gran compañía norteamericana sabrán a los que me refiero cuando digo “cómodos y confortables”. Es la forma más barata de viajar entre ciudades, siempre que sean trayectos cortos (11 horas es un trayecto corto aquí. Allí te plantas en la otra punta del pais, lo se).
En Boston no voy a estar muchos días porque voy a pasar el San Joan en New York. Quiero pasar un par de días allí antes de volverme a California. Voy a intentar encontrar una comunidad de catalanes para celebrar la noche del 23 como se merece. Supongo que a través de internet será fácil.
Los días en la costa este se van acabando. Aunque una semana parezca mucho, después de ver como se ha pasado esta, no me daré cuenta y estaré volando para Los Angeles. Y por esa misma regla de tres, en nada, todo esto se habrá acabado y estaré volando hacia Barcelona. En medio aún me quedan visitar cuatro ciudades, con todo lo que cada nueva ciudad conlleva.
No estoy contestando muchos mails ni escribiendo demasiados post porque no tengo tiempo prácticamente para estar delante del ordenador, y cuando lo tengo, no siempre encuentro conexión a internet. No sabía como funcionaba lo de las conexiones de los hostels, pero por ahora ya veo que suele ser pagando, y sino, es tan lenta, que para hacer cualquier cosa que con una conexión normal te llevaría 1 minuto, pasas a tardar una hora, con lo que se te quitan las ganas de perder el tiempo delante del laptop. De todas maneras, como ya dije, creo que es bueno desconectar por unos días.
Ahora vuelvo a viajar solo, porque ayer se fue Andrew para el sur, y yo iré para el norte. Aunque realmente nunca estás solo, porque sueles ir hablando con mucha gente, los vínculos que estableces con alguien que está todo el día contido durante una semana, pasan a ser fuertes cuando los vives en estas condiciones. Después de despedirnos ayer, me quedé bastante chafado. Algo parecido a las cosas que estuve viendo hace un año en Costa Rica. Aunque las sensaciones en general eran muy diferentes, hay pequeños detalles que se parecen mucho. Supongo que son esos pequeños detalles que hacen que todo viaje solo, pase a ser una gran aventura. Sobretodo una aventura que te lleva durante semanas a lugares habitualmente desconocidos, donde no sabes lo que te espera, ni quién te espera. Es la chispa que hace que algunos se enamoren o nos enamoremos de esta pequeña incertidumbre que nos rodea constantemente. Aunque si que es verdad que tiene que ser algo transitorio, algo que dure unas semanas o meses, porque perpetuo llegaría a cansar…
A través del espejo de la irrealidad es complicado llegar a conclusiones. Todo lo que vivo desde hace 6 meses es una irrealidad real. No es real porque no forma parte de lo que hasta ahora ha sido. Pero si que lo es, porque es tangible como cualquier otro momento. Mi vida ha cambiado mucho, y sigue haciéndolo. En este viaje que estoy haciéndo, cada día es un dia nuevo, con sensaciones nuevas, donde hay picos extremos, y donde todo es incertidumbre. Me levanto de una manera, y me acuesto de otra. Conozco gente que me aporta cosas, o que creo que lo hacen. Pocos no me aportan nada. Visito lugares que han sido visitados miles de veces, y creo ser el primero en hacerlo. Intento retener miles de estados, y me obligo a estar receptivo con los 6 sentidos. Hace una semana que empecé el camino que me llevará hasta casa, 6 meses después. Cada dia que pasa resta. Cada día es uno menos para volver. La meta es el día que coja el avión y aterrice en el Prat.
Los días en NY pasaron rápido. Estuve visitando lugares que ya visité hace dos años, y también estuve visitando lugares nuevos. Cada lugar es lo que te aporta en el momento en que lo vives. Hace dos años New York era otra ciudad. Era la ciudad donde iba a ver a Bernat seis meses después de que empezase el viaje que le llevaría a recorrer el mundo durante 13 meses. Era una ciudad desconocida en un pais desconocido para mí. Era la ciudad de un Julio extremadamente caluroso. El New York que he visitado hace unos días es otro totalmente distinto. Es una ciudad más en el viaje que acabo de emprender. Es una ciudad al otro lado del pais donde he vivido los últimos 6 meses. Es una prolongación de todo lo anterior, donde la aventura continua, no empieza. Ha sido una ciudad distinta, aunque igualmente chocante. Corriendo por Central Park pude sentir porque miles de neoyorkinos aman esta ciudad. NYC es diferente. No quiero entrar en tópicos acerca de lo que es NY, que los hay a cientos. Únicamente quiero recomendar visitarlo, y sacar conclusiones propias.
Hace cuatro días me vine a Philaldelphia. Siendo sincero, era una parada de un par de días antes de llegar hasta Washington. No había nada que me interesase especialmente. Pero después de patearme la ciudad el primer día, decidí que iba a ser una de las paradas claves del viaje. Cuando empiezas un viaje largo, sin planes cerrados, puede pasar de todo. Y creo que este pequeño riesgo es algo que me gusta Sabía cuando llegaba a la costa Este, y se cuando me voy, pero no tengo ni idea de lo que habrá entre estas dos fechas. No se cuantos días estaré aquí, o cuantos estaré allí. Está claro que hay sitios que tengo en mente visitar, como era NY o es Washington. NY porque era mi base para el aterrizaje, y lo es para el despegue. Washington porque realmente es la ciudad que he venido a visitar a la costa este. Hace tiempo que quería conocer la capital de todo esto. El resto, las paradas intermedias y siguientes, no están sobre el papel. Y para mí aquí esta la magia que me lleva a cargarme la mochila a la espalda, y a pasarme un mes pateando y durmiendo en hosteles rodeado de gente que no conocía hasta hoy, pero que acaban aportando su granito de arena en esta aventura.
Philadelphia tiene algo. Supongo que es toda la historia que hay en sus calles. He visitado el edificio donde se firmo la indepencia de los Estados Unidos, cuando todo esto lo llevaban los ingleses. Y al pensar que todo esto fue en el 1776, te das cuenta de la poca historia que tiene este pais. Y también te hace pensar que habrán hecho para convertirse en lo que son. Cuando vienes de Europa, te resulta chocante como vive esta gente. Con sus cosas malas, y con las buenas, que las hay, y muchas. Porque por mucho que desde allí se hable de mal de todo esto, cuando vives entre ellos puedes comprender que son, o como son. O por lo menos intento hacerlo. A pesar de vivir todo en el mismo mundo, somos diferentes. Pero seguimos estando todos en el mismo barco. Y a pesar de tener un presidente que los va desprestigiando allá donde va, hay millones de ellos que estan en contra de las muchas cosas que se hacen bajo su nombre. Es más, en todo este tiempo me he encontrado con mucha más gente en contra de todo lo que se está haciendo, ya sea a nivel de guerras , o a nivel del protocolo del Kyoto. Si que es verdad que he estado viviendo en un estado, California, que es liberal, y no tan conservador como si hubiese estado viviendo en Texas.
Al final me quedaré unos 5 días por aquí. Después, como he dicho antes, para Washington. Allí me espera una gran ciudad, en la que sobretodo voy a ver monumentos y museos. Ahora mismo viajo con Andrew, un chico australiano que ha estado estudiando durante un semestre en San Francisco, y que antes de volver a casa, se ha venido a hacer conocer la otra costa. Parece ser que no soy el único. Se nota que los vuelos interiores son baratos en este pais. Nos iremos para Washington, y después de pasar unos días por allí juntos, nos separaremos, ya que yo vuelvo para el norte, y el sigue su viaje hacia Florida.
Sigo sin internet en los hostels donde voy. Bueno, si que hay, pero pagando. Y la verdad es que paso de pagar. Se puede vivir sin internet. Es más, agradezco “desengancharme” durante unos días. Tengo más tiempo libre. Ahora, después de colgar esto, tengo media tarde para hacer una lavadora en el hostel, y para ir a correr entre calles con historia. Pasaré por la que fue la casa de Benjamin Franklin. Que más se puede pedir? Yo creo que nada. Valoremos todo lo que nos está pasando, porque cuando luego lo recordemos, lo haremos con nostalgia. En honor a mi padre, CARPE DIEM!
Me quedan pocos minutos para irme de Santa Barbara. Sigo viendo muy lejano el día que llegué. Parece que han pasado años. Es debido a que durante todos estos meses he vivido cientos de diferentes situaciones para mí. Cuando estás en lo común, en tu vida rutinaria, el tiempo pasa de manera distinta. Aunque en ambos casos ha pasado rápido. Ahora mismo no me siento triste ni meláncolico por dejar esto. La mayoría del tiempo vivido aquí ha sido positivo. Al llegar, viví en una especie de euforia por lo desconocido durante un mes y pico. Esa euforia fue dejando paso a bienestar plano, sin demasiados altibajos. Ha habido momentos muy buenos, y otros no tanto, pero ninguno malo. No he tenido días negros, en los que sólo desease volver a casa, o salir de aquí. No. Y a falta de minutos para irme, recuerdo momentos vividos, y la mayoría con una sonrisa en los labios. Como decía no me voy triste, quizá porque me voy a continuar el camino, hacia la otra costa. A descubrir cosas nuevas, ya que aquí hace tiempo que todo pasó a ser una especie de rutina. Cuando estás mucho tiempo en el mismo sitio, todo tiende a ser lo mismo, con los mismos gestos rutinarios diarios desde que te levantas por la mañana. Me voy habiendo cumplidos mis objetivos a nivel personal y a nivel de estudios. No se puede pedir más.
Y ahora, como decía, a continuar el camino. Salgo esta noche para NY. Estaré por allí unos días, no se cuantos, y luego viajaré para conocer otros sitios. Me apetece ir para el norte, incluso llegar hasta Canadá, pero también me apetece ir hacia el sur, y ver ciudades como Philadelphia, Washington, etc. Ya veremos. Viajo con la misma mentalidad con la viajé hace un año por Costa Rica, y que tan bien me fue. Dejando que los acontecimientos me lleven de un sitio para otro. Lo único que se ahora mismo es que voy a dormir 3 días en NY, q son los que tengo reservados. A partir de ahí ya se verá.
Supongo que no podré tener conexión a internet tal habitualmente como hasta ahora. Iré escribiendo lo que me va pasando casi a diario, y luego intentaré subirlo al blog una vez por semana. También quiero que sea un periodo de desconectar de todo. Hoy en día, aunque estés en la otra parte del mundo, si uno no quiere, puede prácticamente no “desengancharse”, de su vida anterior. Y a veces no es bueno, porque esos inputs no te dejan ver otras cosas. Es lo que tiene internet, y el tener la posibilidad de tener conexión regular, como ha sido mi caso. Así que este periódo que llega ahora va a ser diferente. Quiero dejarme impregnar más por las cosas simples de aquí, sin estar mirando constantemente que debe estar pasando en el otro lado del charco. Eso si, como he dicho, una vez por semana intentaré informar de como me van llegando esos inputs.
He estado pensado que foto poner, y he decidido que tiene que ser una de las de los primeros días, cuando delante mío habían unos meses de incertidumbre, de que vendrá, y de como irá todo. Ahora ya se como ha ido, y tiempo habrá los próximos días para reflexionar lo vivido y lo aprendido. Hay que salir del nucleo, y ver las cosas desde fuera, para poder verlas con claridad.
Sunset coming back by the 101